Y Vacaciones en Paz 2017 llegó a su fin

Escrito por | Vacaciones en Paz

Estos últimos días han sido un no parar. Hemos estado haciendo compras de última hora hasta, literalmente, la última hora.

La vuelta a los campamentos de refugiados de S. ha coincidido con el inicio de la vuelta al cole de BB. Y como de momento un pulpo no soy, ha habido momentos en los que probablemente no haya respirado por falta de tiempo.

Martes 5:

-12 am: Reunión de la escuela infantil de BB. La maestra nos explica el planing del curso e informa de que durante el mes de septiembre estudiarán a El Pollo Pepe. A la artista antes conocida como la Ran (ahora S., pues dice que Ran solo es en la intimidad del hogar, hágale caso usted a una preadolescente) le da un ataque de risa delante de todos los padres y se pone a explicar que a su hermano le gusta tanto El Pollo Pepe que el año pasado, en un descuido, agarró el cuento y se lo cargó.

Al salir, se queja amargamente de que el colegio de BB es el mejor que ha visto en la vida, que le encantan las instalaciones y las actividades y que no hay derecho que en el suyo solo haya que estudiar.

Vamos al supermercado. S. se emociona comprando y yo tiemblo pensando en que nos podamos pasar de kilos.

Como esa misma tarde se vuelve a los campamentos A., su prima mayor, nos vamos a contrarreloj a comprarle un regalo a la salida, antes de que cierren las tiendas.

Volvemos para casa, comemos y como en el pueblo donde actualmente vivimos los autobuses pasan cada 20 siglos, cogemos el de las 16:30. A. tiene que estar en el polideportivo donde recogen a los niños a las 17 horas.

-5 pm: Llegamos con la lengua fuera, tras cruzar la ciudad, y A. ya ha pasado para dentro, aunque nos informan de que cuando todos los equipajes estén pesados podemos pasar.

A. lleva una semana llorando y nos ha afectado absolutamente a todos. Vive al final de los campamentos, en una zona bastante pobre y es el último año que viene por la edad. Cuando nos despedimos, es un auténtico drama.

Yo desde que soy madre no puedo ver sufrir a un niño, es superior a mí, y que una criatura sea refugiada o carezca de las necesidades básicas me trae a mal traer.

Le pregunto a S. si prefiere quedarse jugando con sus amigas o venir de compras y elige la primera opción.

Aunque ya tiene material escolar, le elijo esto y lo otro, escojo unos regalos para su hermano y le doy una sorpresa con varias cosas de Ladybug. A su vez compro lo que la maestra de BB ha pedido.

Nos invitan a cenar y paso a recogerla. Total, que llegamos a casa a las tantas y el equipaje sin terminar de rellenar, sin embalar y sin pesar. Hago las veces y a la báscula: 28 kilos. Muy bien, me faltan dos de cortesía.

Preparo la bolsa de BB, cuya reunión individual es el miércoles a la 1.

-00:30 horas: Mi amigo Chuli nos hace el grandísimo favor de guardar ya el equipaje en su furgoneta. Sudo tinta china embalándolo, no todos los días se entremezclan un viaje y una vuelta al cole.

Miércoles 6

-10 am: S. se levanta asombrosamente pronto para ser ella y da los buenos días muy contenta. No tengo que recurrir a la rutina de ponerle su canción favorita del verano -“Cómo tú te llamas”- para que abra el ojo, como siempre que nos vamos a alguna parte y se le pegan las sábanas.

-1 pm: Reunión individual de BB con sus tutoras. Vamos los tres y S. les explica cuales son sus juguetes favoritos, destacando la grúa. Asimismo, protesta porque el cole esté hermanado con el de otro campamento saharaui, que a ver por qué no lo está con el de su barrio. También deja patente nuevamente su descontento porque ese cole es muy guay y ella empieza la secundaria y no va a hacer más que estudiar.

“No te creas”, le dice la maestra de BB; “aquí hacen raíces cuadradas y de todo”.

-2 pm: Llegamos a casa a comer. La niña es tan aprensiva como yo, sobre todo con su edad y al bajarnos del coche le da un mareo y casi vomita. Yo también me ponía así cuando tenía que viajar. No le entra nada de comer, así que le mando una bolsa como si se fuera a la guerra para cuando tenga hambre.

-2:30 pm: Salimos de casa para el polideportivo. Intenta secuestrar a Ferny, mi maravilloso ejemplar de angora turco para emparejarlo en el Sáhara con Visi, la gata de su abuela, sin contar con el pequeño detalle de que lleva la mochila a reventar. Se despide de Ferny y se monta en el coche. Mi madre le recalca que el año que viene no vuelva sin traerle el bebé de camello que ha tenido su abuelo, para que mantenga a raya la hierba de la finca. Mi hermano protesta porque también necesita los servicios del camello.

-3 pm: Llegamos al polideportivo. Mis amigos, que acuden a despedirla, aparcan a la vez. Al poco llega su prima H. con su familia. Cuando nos toca pesar el equipaje, aunque ya lo hemos hecho en la báscula de casa, me tiemblan hasta los pendientes. ¡Prueba superada! Menos mal que no nos pesan la mochila, que no sé ni cómo puede con ella.

Al igual que el día anterior, cuando todos los niños han entregado el equipaje nos dejan entrar a las familias. Llegan amigos y familiares y aprovechamos para sacarnos muchas fotos hasta el momento en el que se van los autobuses.

Otra vez a llorar, pero como soy una cobarde solo lo hago a sus espaldas cuando se están marchando. “Venga, que en 10 meses estáis aquí y pasan volando, ¡muchos besos para todos! Siéntate con tu prima, que es un viaje largo, ¡nada de separarse!”. Me escucho y parezco mi abuela.

El avión se retrasa hora y media, con los camiones también pasa algo y las pobres mías llegan a casa a las 8:30 am del día siguiente. Eso sí, este año avisan ipso facto después de que el pasado nos faltara llamar a la guardia montada del Canadá.

Y así terminaron nuestras Vacaciones en Paz 2017.

Este domingo ya empieza el curso escolar y esperemos que siga sacando buenas notas, pero sobre todo que sea feliz.

Última modificación: 9 septiembre, 2017

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