Cumpleaños infantiles: ¿Nos hemos vuelto locos?

Escrito por | Mapaternidad

Cuando era niña, los cumpleaños eran algo que se celebraba en familia, con suerte tenías primos de más o menos tu edad o hijos de amigos de tus padres con los que celebrarlo. Si eras muy muy afortunado, te dejaban invitar a uno o dos amigos del colegio. Como el mío pilla en agosto nunca tuve esa suerte y me conformaba con mis primas y demás familia.

Pero ahora ya no, ahora los padres compiten por ser los más chachi-cuchi-guaypis y celebran cumpleaños en parques de bolas o en locales con catering y castillos hinchables, además de animadoras, magos, payasos… Más que cumpleaños parecen bodas gitanas invitando absolutamente a toda la clase, los del parque, actividades, primos, hijos de amigos… Que cuando echas cuenta te has plantado con 35 o 40 niños dopados de azúcar que lo único que saben hacer es chillar a cada cual más alto y agudo.

Y allí te plantas tú, alma candida e inexperta con tu churumbel que de pronto muta en una fusión entre Chucky el muñeco diabólico y la niña del exorcista con un mal día. La mamá (o papá) anfitriona te dice que no te preocupes, que está todo bajo el control de esas pobres chicas que, a bien seguro, están planteándose una ligadura de trompas para evitar traer más bestias pardas al mundo, y te invita a unirte al resto de papás invitados.

Aquí existen dos grupos bien diferenciados: los veteranos que ya se lo conocen y van a su bola, haciendo sus grupitos habituales, y los vírgenes, que miran todo con cara de ciervo sorprendido en la carretera. Estos últimos suelen quedarse en los rincones e interactuar poco, no quieren ser reconocidos puesto que no tienen ganas ninguna de repetir semejante bacanal infantil con sus hijos ni locos.

Estos cumpleaños se convierten en competiciones entre padres, tratando de superarse cada año y logrando solo hastiar a los niños de tanta fiesta súper-mega-tematizada y que sean incapaces de disfrutar realmente de la compañía y de su día por suponer que sus padres tienen la obligación de concederles todos sus deseos.

Tal vez sea suerte pero con mi hija aún no he hecho ningún cumpleaños multitudinario, pues siempre ha coincidido con la Semana Santa y me he “librado”. Este año no me libro, y sudores fríos recorren mi cuerpo (y mi cuenta corriente). Pero otra vez la suerte parece estar de mi lado, cuando una mamá del grupo de padres del colegio expuso la idea de juntarnos por meses y hacerlos juntos, y ya a partir del año que viene que sean los propios niños los que decidan a quién invitar. Así se reparten gastos, se centralizan en un solo día, que hay veces que las agendas infantiles son más estresantes que las de los adultos con tanto compromiso social y todos contentos.

Y estoy de acuerdo al 100% con ella. A parte que los regalos se hacen de forma común, poniendo una cantidad fija por fiesta, y así tampoco fomentamos el consumismo, puesto que el dinero se les da a los padres y ellos deciden qué comprar según las necesidades de cada niño.

Así que, por favor, padres del mundo: No conviertan los cumpleaños de sus hijos en competiciones yo-molo-más-como-padre y dejemos que los niños disfruten realmente de la fiesta con quienes ellos deseen.

Última modificación: 28 febrero, 2018

4 Responses to :
Cumpleaños infantiles: ¿Nos hemos vuelto locos?

  1. chema dice:

    antes cada niño invitaba a sus seis o siete amigos más íntimos. pero si invitan a ciento y la madre, el que no esté invitado se sentirá un poco mal. y en cuanto a la magnitud de la fiesta, antes con una merienda y una piñata éramos felices.

    1. Karenmalv dice:

      Efectivamente los no elegidos se sentirán mal, o no, q también depende de las relaciones q tenga el niño con los compañeros. Ahí se sienten peor los padres, q son los competitivos.

  2. Lady Cat dice:

    Yo hasta 4° de EGB, en casa con mis tres amigos, mis dos primas y mi hermano. Tortilla, sándwiches y embutido, la tarta de chocolate de mi madre y luego llevaba al colegio 40 revoltijo.
    En 5° abrieron un burguer Papas en mi ciudad y ya invité a todas las niñas d la clase (éramos 9) y a mis tres amigos. En años posteriores, fueron abrieron Telepizza y otras hamburgueserías y fui variando, hasta 8°, que mi círculo social había crecido tanto entre niñas de otras clases y de fuera del colegio, que como tenía espacio lo empecé a celebrar en casa, con un montón de comida y mis sufridos padres ayudando a recoger.

    1. Karenmalv dice:

      Vaya padres sufridores!! Yo nunca lo celebré con amigos pq en agosto estaban todos de vacaciones. Pero no me ha creado ningún trauma, siempre lograba hacer algún plan chulo con mis primas o mi madre.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

A %d blogueros les gusta esto: