Gabriel y la injusticia

Escrito por | Actualidad, Sucesos

Hoy es un día triste, muy triste. Dos miembros de esta revista han sufrido una pérdida horrorosa que nos ha roto el corazón y, además, han encontrado el cuerpo del pequeño Gabriel Cruz en el maletero de Ana Julia Quezada, la novia de su padre.

¿Por qué no publicamos nada sobre la desaparición hasta ahora? Por respeto. De forma unánime, decidimos que era lo mejor. El niño acababa de desaparecer, había una investigación abierta y, realmente, no teníamos los datos suficientes a nuestro alcance para conjeturar. Cosa que tampoco ayuda en una búsqueda inmediata.

A modo particular, difundimos la foto del niño en las primeras horas, y con posterioridad compartimos el pececito que pidió su madre en el Facebook y el Instagram de la revista, explicando nuestro silencio al respecto y deseando la mejor resolución posible.

Por mi experiencia, las personas que no aparecen las primeras 24 horas (y de esas 24, las 2 primeras me parecen cruciales), tienen muy pocas posibilidades de aparecer con vida. ¿Era justo hacer público algo así? En absoluto.

Sin embargo, y dejando patente que seguí el caso mayoritariamente vía internet, porque en mi casa en horario diurno reina Clan… No me cabía en la cabeza que Ana Julia Quezada tuviera que ver con la desaparición.

Desde que soy madre, me cuesta que otra madre pueda hacerle daño a un niño. Que sí, que las hay, pero tiendo a creer en la bondad.

Casi todas mis parejas han tenido hijos, a día de hoy me llevo bien con todos, y siempre he sido de la opinión de que solo por no ser tú su madre, ya lo tratas con más cuidado que si fuera propio, para que nadie te pueda tachar de nada. Y como cada quién ve lo suyo como lo normal, siempre he reivindicado el papel de la madrastra en positivo.

Que sí, hay gente para todo, pero yo me he centrado en tantas mujeres que cuidan a los hijos de sus parejas como suyos sin serlo.

Antes de quedarme embarazada y con toda la mierda que he visto en mi profesión -sí, niños asesinados por sus padres incluidos-, no hubiera dudado en sospechar de Ana Julia… Pero la maternidad me ha cambiado y subjetivizado. Mucho.

Cuando apareció la camiseta seca en una zona peinada y donde había llovido… Y la encontró ella… Pensé: “La dejaría el culpable”, “¿Cómo va a ser esta mujer, si le dio un ataque de ansiedad que hasta se ha lesionado, e incluso la madre del niño dice que la dejen en paz, que quiere a su hijo con locura?”. Pero, sobre todo, me negaba a creer que Ana Julia fuera tan rematadamente tonta de… Bueno, voy a copiar las palabras de Una Madre Legal, que somos de la misma opinión: “Precisamente porque era tan raro, pensabas que nadie es tan gilipollas como para crear un rastro tan jodidamente torpe”.

Y, sin embargo, lo fue. El ser humano, una vez más nos sorprende para mal.

Dice Juan José Cortés, padre de la niña Mariluz, que Ana Julia estaba muy preocupada en puntualizar que si se encontraba ADN suyo en la camiseta de Gabriel, era porque ella lo había vestido esa mañana. Y en este caso coincidió de pleno eso de excusa no pedida, acusación manifiesta.

También es cierto que había muchos datos que no se conocían, por lo que me reafirmo en que hicimos bien en tener prudencia, y gracias a los cuales hoy podemos comprender muchas cosas.

De igual manera, considero que sigue habiendo información confusa.

Se afirmaba que se esperaban nuevas detenciones y, de pronto, la UCO descartó que Ana Julia actuase acompañada.

Se dijo que lo pudo mantener vivo tres días y después que probablemente lo mató el mismo día de su desaparición, que es lo habitual -me reafirmo en que las dos primeras horas de búsqueda son vitales-.

De igual manera, tras aparecer el cuerpo sin vida de Gabriel, me informaron que hace unos años Ana Julia había perdido una hija de cuatro años, al precipitarse sospechosamente por la ventana. Hace un rato me pasaron una captura donde la versión al respecto es que se trataba de un niño al que cuidaba.

Así que dejemos a la policía trabajar, porque he leído cada tweet y comentario de Facebook que… Incluso ha habido quien ha juzgado a un padre, a quien le han destrozado la vida con el agravante de que ha sido la persona a la que ama(ba), por escoger mal a su novia. No, perdona, la culpa es de la asesina. Al padre lo tendría engañado, ¿o es que a vosotros no os ha cegado nunca el amor por una pareja, o esta os ha mentido hasta el punto de no saber quién era en realidad? Pues a él sí, y bastante calvario vivirá por el resto de sus días.

Aunque sin duda, se lleva la palma la hermana oloquesea de la detenida, con este comentario que la madre de Gabriel debería denunciar:

¿El motivo? ¿Hay algún motivo para hacer semejante cosa? ¿Los celos? Háztelo mirar, que tú también eres madre. ¿La buena relación con su ex mujer? Si está contigo es porque no quiere estar con ella. ¿Que te llevas mal con el niño? Se supone que la adulta eres tú, pero si te causa tanto problema… ¡Búscate un novio sin hijos!

NO. NO HAY MOTIVO. NO HAY EXCUSA.

Y dicho todo esto, reiterando nuestro mayor apoyo a los padres de Gabriel y sintiéndolo, después de tantos días, como si lo conociéramos; quiero hacer una reflexión.

Muchas veces nos quejamos por cosas que son tonterías, que magnificamos, de las que hacemos un mundo, que si las piensas dos veces no pueden ser más estúpidas… Y luego nos damos de bruces con estas tragedias. Hoy en nuestra revista estamos muy tristes por la partida de dos angelitos, y tenemos la grandísima suerte de mirar a nuestros hijos y verlos bien, felices, sanitos. Como dice mi madre: “No viniendo las cosas por los hijos, no vienen por ninguna parte”.

Teniendo lo más grande, por supuesto que nos podemos quejar por las pijadas del día a día, pero debemos ser conscientes cuando lo hacemos de pensar: “Caray, qué afortunado soy, yo me quejo por esto y hay gente que lo hace por cosas verdaderamente dramáticas”.

Así que: ¡Valoremos!

Descansa en paz, Gabriel.

Y al ser que te quitó la vida, que la deporten y la dejen en la cárcel de Najayo, que ahí sí que iba a vivir el infierno en la tierra que tanto merece.

Última modificación: 11 marzo, 2018

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