Mi niño no quería venir a España

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Este año, cuando fuimos a buscar a las niñas, había una nena que lloraba porque no quería venir a España. Se abrazaba a la monitora porque ni bien ni mal deseaba irse con su familia española.

Su madre de acogida, igualmente lloraba de la frustración. La mujer le había preparado todo con la mayor ilusión, y el encuentro no era el esperado.

Anteayer, una señora nos dejó un comentario en otro post comentando el caso de su hija, que también había acogido a otra niña que no quería venir a España y que lo estaba pasando fatal.

Lo cierto es que he conocido pocos casos de estos, pero entre tantísimos niños, a veces sucede. Ayer por la mañana, lo comentábamos varias madres acogedoras.

¿De quién es la culpa? Desde luego, no de la organización, que no puede ir niño por niño preguntándole personalmente si realmente quiere venir a España. Las asociaciones están aquí y no pueden saber eso.

La decisión es de los padres, y lo hacen por bien. Llega el verano y su hijo puede estar en otro país, atendido por una familia, lejos de los 56° del desierto, con una buena alimentación, reconocimientos médicos, playa y/o piscina… Y lo que todos los padres queremos es lo mejor para nuestros hijos.

Los niños no son unos desagradecidos. Son niños. Para ellos no es un campamento de refugiados, es su casa y la normalidad. Y no todos los niños quieren venir a España.

Yo no estoy a favor de que se les mande a la fuerza, pero entiendo a sus familias, más conscientes de la realidad en la que viven que unas criaturas.

Y desde luego, me da pena que alguien espere la llegada de un niño con ilusión y se encuentre con esta sorpresa.

¿Qué le diría a una familia en esta situación? Que paciencia. Para acoger, hay que tener muchísima paciencia. Toda la del mundo.

Procurad juntar al niño con otros de su edad y de su mismo sexo, y sobre todo enseñadle en los primeros días cosas que le diviertan y motiven. Es muy probable que antes o después se acostumbren y se lo empiecen a pasar bien.

Tal vez no se os ha preparado para esto y pensáis que con la de niños que se quedan en los campamentos por falta de familias deberían venir solo los que quieren ellos -y no os falta razón-, pero el vuestro ya está aquí y es el que os ha tocado. Desde luego, si el año que viene os toca el mismo -en mi comunidad siempre es el mismo niño, lo cual simplifica mucho los lazos y la adaptación, porque regresan a su casa y con su otra familia-, aseguráos muy bien de que quiera volver. Y si os dice que no, por mucho que insistan sus padres, si no os apetece repetir un mal verano, no lo hagáis.

Última modificación: 11 julio, 2018

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