El racismo contra los españoles en Latinoamérica

Escrito por | Actualidad

Por: Español en Bolivia

Hay muchos testimonios de latinoamericanos qué se quejan acerca del racismo cuando llegan España, pero nadie toma en cuenta la opinión de un español
cuándo el racismo latinoamericano se cierne sobre él.

En pleno siglo XXI la tecnología ha hecho más accesible la comunicación entre paises; viajar y conocer el mundo está al alcance de prácticamente cualquier ciudadano de a pie. Pese a esto sigue estando presente entre nosotros un monstruo repugnante que nos sigue separando y clasificando a pesar de ser todos seres humanos con sentimientos, sueños e ilusiones. Un virus impulsador de todas las guerras y conflictos conocidos hasta la fecha. Una enfermedad que afecta a todas las personas en cualquier parte del mundo y para la cual la única cura es abrir la mente y aceptar que cada cultura puede ser fascinante a su manera. Esa enfermedad degenerativa y causante de tantas injusticias, guerras, muertes y odio entre los seres humanos se llama racismo.

¿Es un problema moral amar al país que te vio nacer? ¿Por qué un español no puede sentirse orgulloso de sus raíces? ¿Debo sentirme culpable de que mi país haya
sucumbido a años de diversas dictaduras? ¿Debo agachar la cabeza cuando alguien menciona con desdén la conquista de América y me mira a mí cómo diciendo
“el español sabe de lo que hablo”? En absoluto.

En primer lugar: nadie elige donde nacer, es simplemente una lotería. He nacido en España, un país maravilloso, con una biodiversidad y una multiculturalidad enorme.

Tierra de grandes batallas épicas cómo las que enfrentó el Cid Campeador y de relatos de fantasía legendarios cómo el Quijote. País que acoge inmigrantes de todos
los lugares de la tierra y les brinda una oportunidad para salir adelante. Una extensa meseta sobre la que se dibujan más de 50 provincias, todas con diferentes culturas, gastronomías, músicas, y más de 50 millones de habitantes con diferentes ideologías. Tierra de la sangre de toro y la tapa. Herencia de innumerables riquezas etrúscas, góticas, árabes, godas etc.

¿Por qué debo sentirme avergonzado de mis raíces? ¿Por qué no puedo viajar por el mundo con la cabeza alta y el corazón abierto? ¿Por qué cuando me preguntan de
donde soy y contesto con el tono fuerte y seguro que nos caracteriza a los españoles que soy hijo de la Península Ibérica debo sentirme avergonzado?

“Los españoles son mala gente” – suelo escuchar – “¡Devuelvan el oro que robaron!” – dice gente sin la menor noción de historia, únicamente por repetir los discursos de
odio que recitan los presidentes de los países latinoamericanos. “¿Han visitado España alguna vez?”, pregunto yo con toda la parsimonia posible. Nadie responde. Es
evidente que ese tipo de gente en su vida han salido de su país, la gente viajera que conozco no te juzga por la parte negativa de la historia de tu país, y está claro que
guardar rencor por algo que sucedió hace 500 años demuestra una mentalidad muy cerrada. “España no conquistó América, la arrasó, saqueó y esclavizó a todo lo que
se movía”. No voy a negar semejante afirmación, pero quiero apuntar dos detalles: El primero es que yo no estaba vivo hace 500 años, por tanto ¿qué vínculo tengo
yo con la conquista?, el segundo es que no defiendo monarquías ni dictaduras, probablemente de haber vivido durante esa época no hubiera sido partícipe de aquella
matanza. Si alguien debe rendir cuenta sobre las matanzas y saqueos son los abuelos de las mismas personas que critican iracundamente a los españoles, dado que ellos llevaron el mestizaje a Latinoamérica, nuestros abuelos se quedaron en España.

Según mi experiencia personal el mundo no puede ser dividido por fronteras, el mundo debería dividirse en gente con mentalidad abierta y gente con mentalidad cerrada.
A la gente con mentalidad abierta no le importa tu nacionalidad, son gente que antes de repetir discursos de odio y apoyar ciegamente el separatismo a nivel mundial se molestan en conocer a la persona con la que hablan, independientemente del país que lo haya visto nacer. Es gente con la que merece la pena tomarse unas cervezas
y hablar de lo bueno y malo que tienen sus países, siempre antes de criticarte van a escuchar tu discurso primero.

Por otro lado la gente con mentalidad cerrada repite discursos de odio, siempre tiene algo que alegar en contra de tu país, defienden el nacionalismo mas absurdo y
chavacano y lo peor del asunto es que nunca se han detenido cinco minutos a analizarse a sí mismo o al propio país que tanto aman y defienden.

Podría añadir varias experiencias personales, pero voy a relatar la más reciente y dolorosa que he sufrido en más de tres años viviendo en La Paz, Bolivia.
Tengo un local de comidas en la ciudad de La Paz que abro de lunes a sábados. El pasado jueves cerré con normalidad y me dirigia al centro de la ciudad en compañía
de uno de mis socios, cuando de repente a nuestro paso aparecen dos tipos que agresivamente nos increpan a que les entreguemos todas nuestras posesiones.
Evidentemente no se lo íbamos a poner tan fácil y decidimos defendernos terminando en una pelea callejera. Dicha pelea no llevaba ni cinco minutos en proceso cuando de la nada aparece una furgoneta de policía en la que nos hacen entrar a los cuatro. Una vez dentro nos trasladan a un módulo policial de mala muerte, nos hacen entregar
nuestras pertenencias y nos encierran en un frío calabozo. Por más que repetí “¡Quiero hablar con mi consulado!” lo único que obtuve fueron risas y burlas por parte de los señores agentes. Tras mucho insistir y armar escándalo abrieron la puerta y me tiraron al suelo de dos guantazos, acto seguido procedieron a patearme, lúxandome la clavícula e hiriéndome en la rodilla. Las siguientes dos horas estuve cantando la internacional a pleno pulmón (espero haberles dificultado el sueño un mínimo).
La cuestión es: ¿Porqué he sido el único pateado tan salvajemente? ¿Tal vez porque era el único español? (Cabe añadir que el amigo con el que iba recibió un bofetón
al grito de “¡Defiende tu patria, carajo!” cuando intentó defenderme). ¿Qué recibieron los atracadores? Absolutamente nada.

En resumen: Es bueno sentir amor por tu país, conocer la historia, honrar lo bueno e intentar que lo malo no nuble nuestro juicio, el nacionalismo extremo y defender
ciegamente ideales políticos y hechos históricos es malo, nos impide pensar con lucidez y abrir la mente a conocer nuevas culturas y gente maravillosa.

Todos somos iguales, ciudadanos de un lugar llamado mundo.

Última modificación: 25 octubre, 2017

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